Sólo 50 de cada 100 estudiantes llegan al final de la primaria en tiempo y en forma

Sólo el 50% de los estudiantes que ingresan a primer grado llegan a sexto grado en el tiempo esperado y con conocimientos satisfactorios de Lengua y Matemática. Así lo muestra el informe “Índice de Resultados Escolares de primaria 2025”, de Argentinos por la Educación, elaborado por Irene Kit, especialista en educación, María Sol Alzú y Martín Nistal. El informe analiza los datos de la cohorte que empezó primer grado en 2020.

El Índice de Resultados Escolares (IRE) de primaria combina datos sobre trayectorias y aprendizajes. Por un lado, considera cuántos estudiantes alcanzan sexto grado en el tiempo teórico previsto, sin haber repetido ni abandonado, a partir de los datos del Relevamiento Anual publicado por la Secretaría de Educación de la Nación. Por otro lado, analiza cuántos alumnos lograron los desempeños esperados (nivel satisfactorio o avanzado) en Lengua y Matemática en las pruebas Aprender 2025.

Los nuevos resultados muestran un contraste entre las trayectorias escolares y los aprendizajes. A nivel nacional, 94 de cada 100 alumnos que ingresaron a primer grado en 2020 llegaron a sexto grado en 2025 sin repetir ni abandonar, es decir, sin sobreedad. La proporción se mantuvo estable con respecto a la cohorte de 2018-2023 y superó los valores registrados una década atrás: entre quienes comenzaron la primaria en 2011, sólo 88 de cada 100 habían llegado a sexto grado en el tiempo esperado.

La proporción de estudiantes de primaria que avanzan sin repetir ni abandonar es alta en todas las jurisdicciones, aunque existen algunas diferencias. En Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Jujuy, prácticamente la totalidad de los alumnos llegó a sexto grado en el tiempo esperado. En Corrientes, Misiones y Entre Ríos, en cambio, la proporción fue inferior al 90%.

El panorama cambia cuando se incorporan los aprendizajes. Entre el 94% de los estudiantes que llegaron a sexto grado a tiempo (sin repetir ni abandonar), sólo el 54% alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática. Esto significa que casi la mitad no logró los desempeños esperados en al menos una de las dos áreas.

Al combinar los datos de trayectorias y aprendizajes, se observa que el IRE de la cohorte 2020-2025 se ubica en el 50% a nivel nacional. Es decir, de cada 100 alumnos que comenzaron primer grado en 2020, 50 llegaron a sexto grado en tiempo y forma.

Las mayores dificultades se concentran en Matemática. A nivel nacional, solo el 58% de los estudiantes alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en esta área. En cambio, el 79% de los estudiantes que llegaron a sexto grado en el tiempo esperado obtuvo los resultados esperados en Lengua.

El informe advierte que el IRE presenta una fuerte correlación con el nivel socioeconómico promedio de los estudiantes. Las jurisdicciones con los valores más altos son la Ciudad de Buenos Aires (67%), Córdoba (61%) y La Pampa (54%). Mientras que los resultados más bajos corresponden a Chaco (33%), Santiago del Estero (38%) y Misiones (39%). Neuquén muestra una participación por debajo del 35% en todas las pruebas Aprender incluidas en la serie, lo que hace una muestra no representativa de la provincia.

En la última década, el IRE de primaria pasó del 46% para la cohorte 2011-2016 al 49% en 2013-2018 y al 50% en 2016-2021. Luego descendió al 45% para los estudiantes que cursaron entre 2018 y 2023, y volvió al 50% en la cohorte 2020-2025. Las variaciones se explican principalmente por los cambios en los niveles de aprendizaje, ya que el tiempo en el que transcurren las trayectorias escolares muestra una tendencia sostenida de mejora.

Todas las provincias analizadas mejoraron su IRE con respecto a la cohorte anterior (2018-2023). Los mayores incrementos se registraron en San Juan, Catamarca y La Rioja, con 10 puntos porcentuales en cada caso. En 12 jurisdicciones (Tierra del Fuego, Santa Cruz, San Luis, Buenos Aires, Entre Ríos, San Juan, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Corrientes, Formosa y Santiago del Estero) el resultado de la cohorte 2020-2025 es el más alto de toda la serie analizada. En 11, en cambio, representa una recuperación hasta niveles similares a los registrados en las cohortes anteriores.

“En los últimos 10 años, desde que se calcula este índice, se aprecia una lenta tendencia de mejora a nivel país. Por una parte, pasamos de 88 de cada 100 a 94 de cada 100 estudiantes que llegan a sexto grado habiendo cursado con regularidad. Por otra parte, esa mayor regularidad e inclusión no se tradujo en una caída de los aprendizajes: tras la caída pospandemia, se han vuelto a niveles previos. Dicho esto, nos encontramos como país muy lejos del techo de lo que nuestros estudiantes deben alcanzar al terminar su educación primaria. No es para conformarnos, sino para no desalentarnos y seguir actuando”, describe Irene Kit, especialista en educación y coautora del informe. Y añade: “Algunas provincias con mayor proporción de estudiantes en situación de pobreza han logrado avanzar desde su situación previa, alcanzando o superando el promedio nacional en esta década. Son indicios de acciones provinciales eficaces.”

“Estos datos respaldan mi trabajo sobre el colapso educativo argentino. No hay tendencia a la mejora sino estancamiento en niveles muy bajos: desde 2011 la mitad de los chicos quedan afuera de los aprendizajes básicos, si bien algunas provincias que tenían rendimientos muy bajos registran mejoras, como Formosa, Catamarca y La Rioja. Los datos también muestran que el cierre de escuelas y el uso de tecnologías en la pandemia no tuvieron las consecuencias catastróficas que los especialistas y los funcionarios de entonces pronosticaron”, afirma Mariano Narodowski, director del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella. Y agrega: “Nadie puede alegrarse con este paisaje colapsado que en los últimos 15 años ha mostrado que la ampliación del derecho a la educación no fue más que un relato para encubrir exclusión. Esperemos que este pequeño repunte de 2025 sea la base de una nueva tendencia a la mejora”.

Por su parte, Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseñá por Argentina, sostiene: “Lograr consolidar y profundizar la mejora que muestra este informe requiere un esfuerzo sostenido de toda la sociedad. Que la enorme mayoría de los niños ingrese y complete la escuela primaria en el tiempo esperado demuestra el enorme valor que las familias argentinas le asignan a la educación. Ahora el desafío es que el Estado y las escuelas estén a la altura de ese compromiso, priorizando políticas y acciones que fortalezcan los aprendizajes fundacionales, desarrollando las capacidades de las escuelas y acompañando a los equipos docentes con formación continua y apoyo, con especial atención a los estudiantes y comunidades en situación de mayor vulnerabilidad”.

“Estamos frente a una mejoría de los resultados, lo que permite salir de la mirada pesimista que muchas veces invade el sentido común al hablar de educación y de resultados educativos. Las trayectorias progresan, con mejoras en los aprendizajes en Lengua, y esto último tiene que ver, en gran parte, con las decisiones tomadas que priorizaron la alfabetización y el desarrollo de los procesos de comprensión lectora. No obstante, es necesario poner atención al área de Matemática y preguntarnos cómo promover acciones para que ocurra algo similar a lo acontecido con Lengua. Matemática hoy debe pensarse de la misma manera: planificar su enseñanza e involucrarla con el quehacer cotidiano, como algo que se sostiene y se acompaña desde la vida diaria y no únicamente desde la escuela”, destaca Marina Bertone, docente de nivel primario.

A su vez, Pablo Mainer, fundador de Hablemos de Bullying, resalta: “Que el 94% de los chicos llegue a sexto grado en el tiempo esperado demuestra un trabajo valioso de permanencia, pero que sólo la mitad lo haga con los conocimientos básicos confirma que la sola presencia en la escuela no alcanza si no integramos el desarrollo didáctico, el bienestar vincular y los recursos materiales necesarios. Esta brecha tiene una dimensión aún más cruda al analizar las marcadas asimetrías provinciales: el lugar donde se vive sigue definiendo las oportunidades de aprendizaje de un estudiante”.

Gráfico 1. Proporción de estudiantes de sexto grado de primaria sin sobreedad que alcanza niveles satisfactorios o avanzados en ambas áreas. En porcentaje. Cohortes 2011-2016, 2013-2018, 2016-2021, 2018-2023, 2020-2025. Ordenado por nivel socioeconómico (NSE) promedio de los alumnos de las provincias, de mayor a menor, de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha
Gráfico 2. Escolaridad en tiempo y forma: cantidad de alumnos por cada 100 que iniciaron primer grado al principio de la cohorte, que llegan al sexto año de escolaridad en el tiempo teórico esperado y con los aprendizajes al menos satisfactorios tanto en Lengua como en Matemática. Cohortes 2011-2016, 2013-2018, 2016-2021, 2018-2023 y 2020-2025.
Gráfico 3. Escolaridad en tiempo y forma, por jurisdicción: cantidad de alumnos por cada 100 que iniciaron primer grado al principio de la cohorte, que llegan al sexto año de escolaridad en el tiempo teórico esperado y con los aprendizajes al menos satisfactorios tanto en Lengua como en Matemática. Cohorte 2020-2025. Ordenado por nivel socioeconómico (NSE) promedio de los alumnos de las provincias.
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